El miedo y la tristeza nos son malos… ¡hasta que se sienten en exceso!

La ansiedad y depresión: los padecimientos de la actualidad y ¿Cómo no? ¡Si vivimos en un mundo tan acelerado, competitivo, bombardeados de información, crisis económica, de salud y, además, súmenle las situaciones o problemas que en la vida privada podemos estar pasando!

ansiedad

Caray, no es para menos que cada vez más personas estén experimentando episodios en donde sienten que la vida pasa y no les alcanza para ir a su ritmo, o que de plano dejen de encontrarle el sentido a su existencia.

¿Pero realmente nos estaremos enfermando de estos grandes males, o simplemente estamos haciendo uso excesivo de estos términos?

Esta muy cañón hablar de esto por lo delicado del tema, tan solo refiriéndonos a la depresión recordemos que es un mal que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo.

Como que suena a pandemia ¿no?

Hace ya varios años he venido intercambiando puntos de vista con mi terapeuta acerca de estas afecciones, puesto que he convivido con ellas gran parte de mi vida, ya sea de manera directa o indirecta ya que son bastantes las personas que, en algún momento de su vida, me han comentado que han experimentado ansiedad o depresión, o ambas.

Y es que la ansiedad y depresión son dos caras de la misma moneda, regularmente una acompaña a la otra, aunque no necesariamente.

Ansiedad y depresión, dos caras de la misma moneda

Para empezar, hay que hacer una diferenciación entre un estado de ansiedad o un estado depresivo y la ansiedad o depresión patológicas.

La ansiedad como tal se vincula a un sentimiento de miedo. El estado de ansiedad se detona por un evento específico como el día de tu examen profesional, el día de tu boda, o porque desafortunadamente te toco presenciar un accidente o te enteraste de una muy mala noticia como la muerte de un familiar. No importa si el evento es positivo o negativo, la ansiedad es un exceso de miedo.

Sin embargo, sentir ansiedad no es algo negativo, debe tomarse como una respuesta de tu cuerpo ante algo que usualmente no sucede, es decir, al salir de una zona segura o rutinaria, el cuerpo envía señales de alerta que provoca esa sensación de cosquilleo en las manos o que el corazón se acelera, lo cual nos da la oportunidad de evaluar si las situaciones son peligrosas o seguras y así tomar la decisión de continuar o de huir. Claro, ¡todo esto pasa de manera inconsciente y acompañado de procesos complejos en nuestro cerebro!

Así es que no te alarmes si comienzas a tener esta sensación, date el chance de vivirla teniendo la seguridad de que pasará muy pronto. Si es por algo positivo, ¡disfrútalo! Sólo algo tan importante puede provocar esa sensación. Por otro lado, si es por un infortunio, sé paciente y comprensivo contigo y tómalo como una oportunidad de autoconocimiento, las crisis nos brindan la máxima información de nosotros mismos y eso, es oro molido.

¿Y qué onda con la depresión?

Al igual que la ansiedad, la depresión se vincula con una emoción, en este caso es la tristeza. Ante la pérdida de trabajo, de un ser querido, una enfermedad, una ruptura amorosa, un fracaso en la escuela, etc., es super normal que experimentemos esos momentos de tristeza.

La tristeza es una emoción que sensibiliza

Ser sensibles ante estas situaciones nos hace humanos, sólo aquellos que tienen un problema mental pueden jactarse de no sentir tristeza (o los motivadores huecos que promueven la anulación de cualquier emoción “negativa” jaja..neta)

La tristeza, es una emoción que tiene una función protectora para nosotros mismos, que nos lleva de un estado externo a lo interno y que, mediante la baja energía, el desinterés de hacer algunas actividades o la apatía temporal de las cosas, nos permite estar con nosotros mismos y si se experimenta el llanto, le regala al cuerpo una descarga de energía excesiva que brinda sensación de alivio. Por lo tanto, la tristeza es una de las emociones que más puede “resetearnos” después de los eventos que la desencadenaron.

Esa es la razón de que mujeres y hombres se vayan al gym después de terminar una relación :), o cambiemos nuestros hábitos alimenticios después de padecer una enfermedad, o nunca más volvamos a reprobar un examen de historia, y, en situaciones más fuertes, encontremos el sentido de nuestras vidas después de la muerte de mamá o papá (como en mi caso :/)

Por todo esto, un estado de depresión, puede ser nuestro aliado si lo vemos con perspectiva. Pues no es permanente y siempre nos da la oportunidad de mejorar.  

¿Y cuál es la diferencia con la ansiedad y la depresión patológicas?

Aquí las cosas cambian y hay que echarle mucho ojo a esto para saber distinguirlo ya que tanto la ansiedad como la depresión pueden ser peligrosas si no se atienden como cualquier otra enfermedad: con un especialista y de forma integral.

La ansiedad y la depresión de igual manera son esas emociones que se sienten en exceso: el miedo y/o la tristeza, pero su principal diferencia radica en que estos episodios ocurren de la nada, es decir, no hay un evento que las detone.

¿Conoces personas que parecen tener todo lo trascendental en la vida como amor, salud, un hogar, familia, y aún así te enteras que está deprimid@ o que suele tener episodios de ansiedad?

Puede ser que estas afecciones sean patológicas, aunque no es una ley, pues en terapia, muchas veces se descubre que sí hay eventos detonantes, pero son muy sutiles, por lo que parecería que no hay una explicación en primera instancia.

Por eso es muuuuy importante que fomentemos la visita al psicólogo como una cultura, no solo de sanación sino de prevención.

terapia preventiva

Otra diferencia que puede dar señales de que existe una patología, es la periodicidad.

Los estados anímicos pueden durar días o incluso varias semanas, pero no se vuelven a presentar en años (o al menos hasta otra situación que los desencadene). La enfermedad tiene periodos irregulares: aquí más que la duración es la frecuencia con la que se presentan y que aparecen repentinamente sin causa alguna.

La ansiedad y depresión como enfermedad, te incapacitan para realizar tus actividades en la vida diaria, afecta tu entorno social y por lo general, el cuerpo comienza a enfermarse, por ello,

LA DEPRESIÓN NO SE CURA CON PALABRAS MOTIVANTES NI LA ANSIEDAD SE CALMA CON UN ABRAZO

Tampoco es falta de una divinidad en nuestros corazones, ni falta de metas en la vida.

Son varios los componentes involucrados en estos padecimientos:

Genético. Sí, nuestros padres pudieron heredarnos estas “joyitas” (todos deberíamos de ir a terapia antes de tener hijos :D)

Bioquímico. Recordemos que la química neuronal está presente en TODOS los procesos de nuestro cuerpo; hay depresiones que son ocasionadas por la incapacidad biológica de generar ciertas sustancias y deben tratarse con fármacos (un buen psicólogo identificará la necesidad de derivar al paciente a psiquiatría)

Social/Psicológico. Nuestra familia, cómo y dónde crecimos, las vivencias que experimentamos, los acontecimientos a los que nos enfrentamos, las personas de las que nos rodeamos, el ambiente en el que nos desenvolvemos, etc. son algunos de los elementos que nos dan la estructura psicológica con la que nos volvemos más o menos vulnerables a estos tan citados padecimientos.

¡OMG! ¿Todo eso? Así es. Hablar de ansiedad y depresión no es nada sencillo, hay que comprender varias cosas que están involucradas, así es que hago una invitación que va en dos sentidos: en la de documentarnos para conocer a fondo el tema y en la de utilizar los términos con conciencia para buscar una solución adecuada.

¿Puedes identificar si has experimentado ansiedad o depresión?

De mi para ti:

Sé lo difícil que es vivir esos episodios, cuando la falta de aire te lleva a una sensación de asfixia o cuando por más que luchas por levantarte de la cama no logras hacerlo. Esas veces en las que te recriminas porque sabes que tienes la capacidad de hacer grandes cosas, pero por más que lo intentas no encuentras la energía para moverte.

Sé que no es fácil transitar esos episodios, sé que has perdido amistades por ello, empleos, relaciones, dinero, tiempo. Pero siempre que no te des por vencid@, hay solución para tratarte de manera integral: atendiendo la mente, el cuerpo y el espíritu. Quizá los episodios sigan presentándose, pero cada vez serán de menor intensidad. Siempre es posible recuperar nuestra vida y aprender a disfrutarla.

Por favor compárteme tu experiencia, me encantará leerte.

Besos.

Sígueme en Instagram en donde comparto información complementaria http://www.instagram.com/insta_karla

3 comentarios en “El miedo y la tristeza nos son malos… ¡hasta que se sienten en exceso!”

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